viernes, 13 de junio de 2014

Qué está pasando con el latín en la escuela

En tres frases: Yo estudié latín en el insti. Era lo que más me gustaba. Aprendí. No es César pero resume más o menos mi relación con el latín, aunque dejada atrás en el pasado. Sé que había otras personas que lo estudiaron porque era la rama sin mates, que lo odiaron incluso más que los números y que, por supuesto, no aprendieron nada. Bueno, con mi profe era imposible no aprender algo, a no ser que quisieras morir. Pero bueno.

Aunque yo soy profe de español, debido a esta afición, en muchos lugares me he publicitado como profesora de latín también. La verdad es que nunca esperé tener alumnos, hasta que un día una chica me mandó un e-mail diciéndome que necesitaba clases de latín para el insti. Sin embargo, yo estaba muy ocupada con las clases de español en ese momento y tuve que decirle que no podía ayudarla.

Pero cuando de repente apenas tenía trabajo como profe de español, me escribió un chico muy simpático explicándome que él y sus amigos del insti tenían un problema muy grave. Tenían que hacer un examen de 24h (algo muy fashion aquí) en el que tenían que hacer una traducción al estilo de las de Selectividad para hacernos una idea, y prepararse la explicación morfosintáctica de lo que habían hecho para exponerlo al día siguiente en un examen oral.

Bueno, curioso pero factible. Pues no. Los pobres chavales me contaban que estaban desesperados porque no tenían ni puta idea de traducir latín. Teniendo una clase antes de las 24h del examen de preparación para ver qué sabían y cómo traducían... no se sabían ni cuántas declinaciones había ni que los verbos tenían, participios de presente, participios de pasado, subjuntivo, futuro, pretérito pluscuamperfecto... no sabían ni lo que era el pretérito perfecto los pobres. Más perdidos que un pulpo en un garaje, como a los guiris les gusta decir.

Estos chavales, al igual que la mayoría, han estudiado un año de latín, se ve que con un profesor que les ponía a pintar sin salirse de la raya, y de repente tienen que hacer una traducción de Catulo o César (si son afortunados) en 24h.

Y yo pienso, será algún loco de una escuela o de dos que hace barbaridades, que de esto hay en todas partes... Pues bien, tengo a 4 grupos diferentes estas dos semanas para ayudarlos con sus exámenes de latín de diferentes institutos con el mismo problema. Hasta me llaman padres desesperados porque sus hijos están asustadísimos...

¿Qué coño están pensando los profesores de este país?
¿Van a aprender algo estos niños?

Cuando dicen de quitar el latín de las escuelas porque no sirve para nada, a mí me parece una aberración porque a mí me gustaba, y aprendí y me sirvió en el futuro en mi licenciatura de filología. Sin embargo, para enfrentarse a la mierda de enseñanza que estos niños están sufriendo... lo siento, no es la Esther de 16-24 años la que habla ahora sino la de 26.

Más valdría estudiar mates, informática, física, electrónica, economía, hacer deporte o incluso escritura creativa.

Dinamarca es solo el futuro de España.

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